
Olvida el asunto del ajo, las cruces. De la luz del día, de las balas de plata (es más me encanta la plata y sacando el oro es lo único que mi piel soporta). Olvida el agua bendita, las estacas… y hasta puedes olvidarte de la sangre.
Ahora, olvida…y escucha.
Voy a decirte la verdad sobre eso que la fantasía popular llama vampiros. No voy a negar que ciertas cosas fueron ciertas, pero como en toda especie, hay evolución ¡y si!; hasta los vampiros evolucionan. Y por ahora voy a permitirme seguir usando esa denominación, para lo que voy a contar.
Somos una minoría, ni siquiera existe la razón para transformarnos en mayoría.
Teniendo en cuenta que somos criaturas tan de este mundo y de esta creación como el resto, tendemos a evolucionar, aunque por nuestra esencia lo hacemos de forma, digamos… un poco más acelerada.
Es verdad que estamos condenados, aislados y recluidos, como muchas otras minorías. Pero lo cierto es que estamos destinados a ser la corta memoria de este mundo intranquilo y autodestructivo.
Tampoco somos un grado superior de evolución. Somos otra rama más del árbol, casi saliendo del tronco, que tomo otro camino y que sigue estando subordinado a una mayoría controlante, de la cual se alimenta, por eso la inecesariedad de desplazar, o convertirse en mayoría.
Te preguntas que le sucede a una persona victima de un vampiro, simple: Si todo Sale bien, te pertenece en cuerpo, mente, alma y energía, en alguno o en todos los aspectos posibles claro.
No es al azar la elección de los absorbidos. Desde algún lugar están buscando pertenecer a una especie diferente, y tienen cualidades para eso. Algo diferente los llama, y si es la diferencia indicada, le van a estar esperando, para que en momento adecuado, se entregue por completo a quien será dueño momentáneo, guía posterior y hermano para el resto de la existencia. Amante, padre, madre por el resto de lo que le quede.
Por que es el clan… la unidad en la independencia de sus miembros lo que nos mantiene, así como la atracción y debilidad que los otros sienten al percibirnos.
Podemos casarnos, formar pareja, y tener una vida “muy humana”, transitar diferentes caminos, y pretender con diferentes máscaras, en general eso sucede en etapa de guía. Pero mientras más nos alejamos de nuestra esencia, mas profunda se vuelve la inquietud y la ansiendad, mas se acentúa la incomodidad, y más angustiante se torna la sed de algo que no se comprende por la razón.
No niego que algunos pocos, han logrado mantener una vida “corriente”, intentando reconocer y aceptar su natural inclinación, a través del tiempo. Claro en toda regla, existe la excepción.
Se acercan a ti y no los rechazaras. Te buscan, te rodean, bailan a tu alrededor, tentándote a la más absoluta libertad, sabrán que piensas, que te atrae, que te adsorbe, y a que le temes… Que te motiva, que te empuja. Jugarán al rol, serán confidente amigo, amante perfecto, te acercaran a tu propio límite, y te observaran dudar de lejos sin dejarte caer.
Es tu confianza la que da poder. Por que realmente somos dignos de confianza. Jamás dejaríamos que algo malo le pase a tu cuerpo y a tu mente.
Tu aceptación mental abre las puertas de tus pensamientos. Habrá momentos que tu identificación será tan fuerte, que no podrás dudar de que estas haciendo lo correcto, pero eso, es también parte tuya, ya estaba ahí antes de que llegáramos. Tocas la puerta sin saberlo, y al abrirse te encuentras con uno de nosotros esperándote con una sonrisa.
Existen lo que podría denominarse camadas, los vampiros de una misma generación tenemos una conexión irrompible, y como el tiempo no es una problemática esencial, los años pueden pasar sin vernos y todo seguirá igual.
La particularidad de la camada, es que tiene poder sobre el absorbido, por cualquiera de sus integrantes. Siempre te parecerán atractivos y peculiares sus amigos y “familia” y te darás a ellos de una u otra manera.
Tal vez durante mucho tiempo, no tengas en claro quien eres o que eres; pero un día alguien te enseñará, será tu maestro y te dirá que tienes que hacer para vampirizar a los demás.
Posiblemente no será quien te inicio, o tengas varios guías o tal ves tengas una revelación y lo descubras en soledad, pero nunca estarás solo, lo sentirás dentro tuyo, hasta el punto a veces, de creer que te estas volviendo loco.
Y una vez listo, te estaremos esperando a la vuelta de la esquina.
Aquel, que pudo tener una revelación cercana, o estuvo cerca de ser vampirizado, y no fue transformado; no lo olvida fácilmente, hay que tener mucha suerte, o ciertas aptitudes para cortar el nexo que te une a su imagen dentro de la mente, independientemente de la forma que puedan adoptar, o de su presencia física, el mundo de las ideas es su dominio.
Cierto es, que los hay elevados, y adultos; bajos e infantiles. Maliciosos, bondadosos; pero la seducción que ejercen sobre sus adeptos es infalible. Una vez que estás dentro, no podrás salir…never more.
Te brindarán energía cuando están presentes, y cuando no lo están. Pero te quitaran todo, y no te darás cuanta, hasta que estés agotado. Te dejarán descansar, recomponerte; pero; están en tus venas y los necesitarás, y ellos lo sabrán.
Sabemos cuando volver, para sacar más.
Podrías ser un absorbido, gran parte de tu vida “útil”, o ser transformado en un lapso relativamente corto de tiempo. Eso va a depender de las aptitudes que demuestres.
No te equivoques en ver todo esto como una pobre actitud de poder simple, o dominio innecesario causante de diversión. Están más allá de eso. Esto es parte de lo que somos, y el ejercerlo es algo natural, pertenece a la naturaleza.
No juzgarán que te intentes tirar de un puente, o que intentes algo llamado “delirio”; los juicios de valor escapan a la necesidad, para nosotros eso es cosa de “humanos”.
Por eso la actitud de aceptación de tus secretos más oscuros, y de tus más íntimos deseos, no es forzada, es sincera.
En una manera de ser y estar aquí. No es una actitud en pos de algo.
Somos, un espejo de lo que desconoces conscientemente de ti mismo, y de lo que siempre quisiste sacar, pero nunca te atreviste.
Somos el tablero, y tú, las piezas.
Cuando nos ves, por primera vez; una parte de tu ser, reconocer que nos estuviste esperando todo este tiempo hasta ese instante. Otra parte, te dirá que corras en la dirección contraria, por que intuye, que ser lo que estas deseando, implica una constante ansia, una sed que no termina, un devenirse eterno en devenir.
No niego que hay momentos de paz, de calma. Reconozco que son eso… momentos.
Lo de la juventud, puede se un beneficio o una condena, depende de cada quien…
Los más experimentados escapan a la vanidad, ya que un “alto perfil” puede aniquilarlos delatándolos. Los menos, podrían morir en el intento, ya que la alta identificación con el cuerpo físico, puede producir la ilusión de que se es un se humano, y un vampiro sabe que “somos lo que pensamos”.
Si, puede morir como muere un humano, pero no vivir como tal.
Algunos tienen diferentes habilidades, por llamarlas de alguna manera.
Por ejemplo: manipular la fenomenología, y aún corren los mismos riesgos que cité antes, porque el fenómeno es materia, y la materia es energía. ¡Si te la creíste: perdiste!
Si todos los humanos, tuviesen la habilidad de manejar algunas de estas cosas, algunas otras que no puedo relatar; se aniquilarían entre ellos de modos más certeros y por cuestiones de poder.
Eso lograría hoy, por hoy extinguirlos, y por ende a los vampiros. Y nosotros nunca nos volvemos contra nosotros mismos.
Tal vez, nos volvemos uno contra otro; a lo sumo se arman confabulaciones para que algún “descarrilado” reconozca su esencia, para cerrar el circulo y mantener el hermetismo que nos mantiene vivos.
Hay humanos que reconocen esto como “secreto a voces”, pero por el momento la mayoría no está capacitada para escuchar. Y mientras siga así, el equilibrio entre la dos “especies” se mantendrá; hasta que la misma evolución que nos trajo hasta aquí, nos coloque en un estadio diferente, o todo vuelva a empezar.
Pero, más allá de todo esto, quizás haya otras consideraciones que resulten más interesantes que estos “secretos”, Como por ejemplo: lo que denominamos “nuestra parte humana”. Los sentimientos, pensamientos, la corporeidad. Tratando de comprender que eso, no es ni humano, ni inhumano, tal vez se comprenda que pertenece al ámbito de lo corpóreo, de la condición tridimensional de habitar un cuerpo afectado por la gravedad, que es energía en materia limitada.
Pregúntate esto: ¿Qué define a un Ser Humano? ¿Qué lo hace único? ¿Qué lo hace diferente a otras cosas, a otras especies?
Y ahora, que minimamente sabes que somos, y como podemos ser…
Vuelve a pensar… y ahora….deja de pensar.
Empieza a conocer.
Más tarde, terminarás por saber.
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