domingo

Encontrar a Elixien



Lo había encontrado. Ella con estupor descubrió como Elix, había llegado a todas ellas de la misma manera con el mismo método, pero le asusto mas su propio ser predecible, que sentirse victima, de tan terrible verdugo.

Él las había matado, una a una, lentamente, asiéndose de sus partes más débiles, llegando hasta corroerlas por completo, como si en aquella especie de ritual, lograra quedarse con algo que ellas tenían y que él carecía.

Ahora, antes de que el cometiera su ultimo abuso y terminara de borrar su huellas, ella tendría que descubrirlo a los ojos del mundo, solo para no terminar también como una más. Muerta por dentro, desbaratada y desajustada.

Entró en el hospital y se hizo pasar por la hermana de la última mártir conocida, ya sabía que nadie la visitaba, y que era difícil dar con alguien que no sabe quien es en realidad.
No había custodia policial, ni nada que se le pareciera, ya que nadie había relacionado que aquellas muertes eran fruto de una misma persona, que habían sido urdidos por la misma mente.

Un escalofrío le recorrió la espalda mientras caminaba por el pasillo descascarado, al pensar que se encontraba ahí, porque había deducido por lógica, cual seria su siguiente paso, pensando como ella misma lo hubiese hecho. Él era la otra cara de la moneda en la que ella se encontraba, por lo menos por ahora.

El enfermero abrió la puerta de la habitación, y le dijo que la dejaría abierta, ya que aquella mujer tenía conductas impredecibles, y los médicos no podían lograr la manera de relacionarla con la realidad.
Realidad…
No sabían quien era, pero pronto los resultados de su ADN, estarían listos y podrían encontrar aunque sea alguien que quisiera hacerse cargo de su cuidado, y diera cuenta de los últimos días antes de que la llevaran allí, bañada en llanto y sangre, desorientada y con el rostro repleto de terror.
... * ...
Cuando entré, sobre un camastro con las sabanas blancas revueltas, una mujer de cabello negro y una remera de algodón con un logo comercial, me miró y sonrió.

-¿Fumás?- me preguntó con tranquilidad
Saque mi paquete y el encendedor y se los di. Ella miró mis manos y a mis ojos.
-No te preocupes, no voy a hacerte nada, creo que es a vos a quien estaba esperando-
-¿Por qué dice eso?
-! Ha! Por que solo vos podías seguir la pista hasta acá, así que debes ser la que queda por liquidar-
-Eso creo yo-
-Decime ¿sabés donde está ahora?-
-¿Quien?-
-Ya sabés Él, al que estas siguiendo como si fueses vos misma-
-Como sabe eso, acaso también hizo lo mismo-
-Y me salio mal, bueno, no tan mal, aun estoy viva-
-¿Y las otras?-
-Si, claro. Muertas, más muertas que yo-
-¿Donde están? ¿No pude dar con ninguna de ella? Se que existen, pero no tengo muchos datos ¿Puede darme algún dato?
-Él es muy hábil nena, sabe como esconderse, y donde buscar, pero te veo con posibilidades. Pero hay algo que él ya debe saber, que vos no vas a ser capaz de matarlo y cuenta con eso-
-¿Tan frío es?
-No, no es frialdad, es la peor de las formas, no tiene idea de que esta haciéndolo-
-¿Qué sabés de las otras?-
-Veo que ya me tuteas.-
-Nombres-
-Los mismos que tenés vos, mujeres anónimas, sin datos, desaparecidas de la red. ¿Ya calculaste las fechas?-
-Si, una a una, fueron dejando de aparecer de todos lados, hasta determinado día y después nada, desvanecido todo rastro-
-Vos tenés claro como lo hace, él cuenta con tu silencio, y con el mió. Sabe que no voy a decir nada, por que igual nadie me creería, y menos estando acá donde estoy. Vos necesitas pruebas, para que te crean y no te encierren de por vida, por que así el seguirá matando, hasta que logre de una vez terminarse de extinguir. Es fuerte, mucho y resistente, es tenaz. ¿Logró hacerte entender que debías abandonar para ser vos? ¿Qué situaciones te sacaban de la verdad de ser vos misma? ¿De salirse del solo conocerte a vos misma?-

La miré con asombro, y asentí con la cabeza. Una de las cosas que no encajaba en mi desconfianza primera, era el hecho de que después de conocerlo había creído que estaba logrando hacer de mi vida lo que yo había querido siempre, aún ahora me siento bien por eso.

-Él te da, pero a cambio de algo-
-¿Si salud mental? ¿Mi cuerpo? ¿Mi vida?
-Lo que no puede entender por la lógica-
-El sinsentido-
-Algo así. Si le encontraste la verdad a algo, ese va a ser tu intercambio. Lo mió fué mi sanidad mental. Por saber la verdad sobre ella, el se la quedó para siempre, pero el plan le salió mal, por que estoy viva y hablando con vos, pero no te confíes, su habilidad crece con cada experiencia, va cambiando de forma y de lugar, él es la suma de todos los miedos y sabe que no reside en la simple maldad.
¿Decime, cual es tu don?

La sangre se me heló.

Ella sonrió con sorna
-Veo que a vos también te pregunto lo mismo ¿entendés ahora?
-Es una respuesta que nunca le di-
-Ya veo por que seguís viva y casi cuerda, solo se está tomando su tiempo, es todo-
¿Qué querés decir? Yo ya sé, te veo a vos, no hay forma de que vuelva a confiar en él
-Tu única opción es matarlo, ya lo sabés, y no tenés el valor. Sea como sea, tu vida ya cambio, no hay marcha atrás. Si no lo matás vas a vivir el resto de tus días mirando detrás de tu hombro
-Mierda-
-Si, un mundo lleno de mierda. Si lo sacas a la luz nadie te va a creer, y vas a venir a parar acá conmigo. Lo único que te queda es aprender aquello que te crees incapaz.-
-Puedo desaparecer-
-Y habrás cambiado de vida, y no podrás formar nada. Tenés un recurso, todo lo que él no sabe de vos y todo eso que vos investigaste sobre él que todavía no sabe que sabes-
¿Cómo sabés eso?
-Por qué ese es tu don. La investigación, la exploración-
-Si vos lo sabes, él lo sabe-
-Necesita que vos te des cuenta-
-No es mi único don, también puedo ver donde no hay, lo que esta por haber-
-Interesante, me gustaría mucho ver el momento del final de la historia.-
-Tengo más dones-
-Pero no vas a decírmelos a mi ¿verdad?-
-No-
-Haces bien-
-¿Él te vino a visitar no?
-Si, viene todo el tiempo-
-Entonces está cerca- miré la puerta abierta.
-Claro, el pone la firma en mi diagnóstico- sus ojos se llenaron de lagrimas, rodaban por su rostro con cara de nada. Parecían vacíos sus ojos, pero no. Estaban llenos de horror.
El enfermero entró y me pidió que me fuera. Lo hice.
Me helaba la sangre el hecho de cruzármelo a la vuelta de cualquiera de esos pasillos.



Antes de iniciar mi búsqueda, había seguido mi instinto, y le había contado todo a la persona más racional que conocía, con la esperanza de que echara luz sobre los hechos. Contaba con una ventaja en esa relación, me quería tanto que seria capaz de escuchar las cosas más disímiles de mi boca con atención. Pero sobre todo era de él, de quien había aprendido parte de mis habilidades de investigación. Si yo era capaz de encontrar cualquier cosa en terreno desconocido, él era capaz de encontrarme a mi donde me hallara, a si fuese 3 metros bajo tierra.
Esperaba que eso un fuese necesario.

Me siento a escribir esto, por que tengo un extraño don. Soy escritor, y ejerzo lo que se llama escritura por dictado, tal vez porque descubrí que de esa manera fluía más mi escritura, y la notaba de mejor calidad.
Muchas veces releyendo lo escrito me sorprendía a mi misma, pensando, de donde había sacado esa idea.

Pero no había notado hasta los últimos hechos, que algunas cosas que llegue a escribir terminaron por pasarme, directa o indirectamente.
Eso, me llamó la atención y quise averiguar más, asi que revisé todo lo escrito en años, y las coincidencias eran varias. Llegue a pensar que no era premonición, sino mi propio condicionamiento el que me conducía tarde o temprano a la construcción en la realidad de mis deseos interiores, expresados de una u otra manera en mis escritos.

Hasta que describí a mi peor personaje, y lo traje hasta mi

Ahora estoy escribiendo la solución a un problema, para que se transforme en realidad. Y esta fluidez me indica que no va a ser rosa para mí.
Pero sé, que voy a terminar encontrándole una solución a las cosas, por que mis protagonistas siempre lo hacen, salen a flote, nadie muere y las cosas terminan en puntos suspensivos. Como suele no pasar

Actuó mejor bajo presión, la adrenalina me motiva, no se de cuanto soy capaz, pero estoy segura de no haber descubierto todo sobre mi, siempre me doy alguna sorpresa interesante.

Tocan a la puerta.
-Mi nombre es Lanian, ¿podemos hablar?
...

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